El carácter de las serpientes depende en gran medida de la especie que se trate. Una de las serpientes más comunes para utilizarlas de mascotas son las boas constrictoras, hermosas serpientes que pueden alcanzar un tamaño considerable. Esto debido a su carácter dócil, la poca frecuencia con la que defeca, la facilidad para alimentarla y la poca necesidad que tiene de atención.
Pero una serpiente como la boa no será buena idea si el dueño es inexperto. Debemos recordar que se trata de animales salvajes, y como tales, pueden tener instintos agresivos.
El origen de la serpiente influye también en su carácter. Si son criadas en cautividad serán animales más acostumbrados a la presencia del hombre y a su manejo.
Mientras que si se trata de serpientes adultas capturadas de su hábitat será más difícil que se muestren amistosas. Una buena forma de saber si estamos preparados para tener una serpiente boa como mascota es conocer de primera mano otros casos de personas que cuenten su experiencia. Además, no se debe fiar completamente de los vendedores de reptiles ya que pueden omitir información que más tarde se podrá echar en falta.
La peor razón para tener uno de estos animales como mascota es la de impresionar a la gente. Se debe pensar objetivamente si se puede dar un nivel de vida bueno y de calidad. No tener reparos a la hora de alimentarlas con conejos o hámsters, por ejemplo, o estar dispuesto a que alguna vez pueda morder.
Para mantener bien alimentada a la boa se puede comprar su alimento en tiendas de mascotas. Su costo será parecido al de mantener un perro.
De adultas pueden comer cuatro conejos al mes, más o menos, dependiendo de la especie, de su apetito, de la época del año, etc.
Son animales que comen una vez por semana o por quincena, la limpieza de su espacio debe realizarse una vez al mes, no requieren de mucho tiempo y además no dan mal olor a la casa. El lugar para tenerlas se llama terrario y además de tener unas dimensiones adecuadas al tamaño de la boa, debe contar diversos aparatos que le proporcionan a la serpiente la calefacción y humedad que necesita.
Tratándolas adecuadamente y con cuidado, el riesgo se reduce al mínimo. Aún así, no debemos olvidar que son animales salvajes con instintos. Pueden acostumbrarse a su presencia y a que las manipule, pero si algo las asusta, pueden reaccionar mordiendo. También si algo se le hace que las moleste, pueden atacar. Otro caso es porque la serpiente confundió la mano de su dueño con comida.