Quienes practican el veganismo lo definen como “una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de los productos -no adaptados a nuestras necesidades físicas y espirituales- como la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, la miel, los productos derivados de los animales y otros artículos de origen animal, como el cuero y las pieles.
Dentro de su estilo de vida, los veganos, como frecuentemente se les conoce, afirman que este es el estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la naturaleza.
Esta filosofía o estilo de vida fue impulsada por Donald Watson, miembro fundador de la Sociedad Vegana (Vegan Society), quien creó el veganismo por motivos éticos hacia los animales no humanos, pues consideraba que su explotación era un horror similar a la esclavitud humana.
El primer manifiesto de los veganos se da en los años 40 con el siguiente testimonio: “Podemos ver claramente como nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos, y creemos que el destino espiritual del ser humano conducirá a que en el futuro contemplaremos con horror el hecho de que el hombre se alimentó de productos hechos con los cuerpos de otros animales”.
Donald Watson, “The Vegan News”, nº1, 1944.
Por su respeto a los animales el veganismo se posiciona éticamente rechazando el especismo, es decir, rechazando ver la vida de una forma antropocéntrica o teocentrista, por el contrario el veganismo está a favor de los derechos de los animales producto de su visión sensocentrista de la vida.
En cuanto a derechos animales el veganismo es abolicionista, es decir, no busca una mejora en las condiciones de vida de los animales explotados como pide el bienestarismo, sino el fin de las actividades que los explotan, por ello, para ser coherente con sus principios, el vegano deja de participar en dichas actividades de forma directa e indirecta absteniéndose del total uso o consumo de productos de origen animal.
