Algo tan trivial en el momento del arreglo personal, como lo es el uso de un perfume, loción o fragancia, resulta a veces ser una elección bastante complicada.

No es gratuita la afirmación que muchos expertos en imagen y arreglo personal hacen en virtud de que una fragancia dice mucho de quien la usa, pues su cualidad propia de cómo proyecta el aroma en determinado cuerpo está relacionado con características como si es romántico, tímido, arriesgado, deportista o de carácter fuerte, entre otros.

Es tan caprichoso el asunto del aroma propio del perfume o colonia, que es usual que las personas tengan varias marcas o referencias según su estado de ánimo o a la actividad que vayan a asistir.

Aunque no hay normas establecidas para la elección de un perfume, algunos son más apropiados para ciertas ocasiones que otros.

Por ejemplo, cuando llega el verano es común que las fragancias de los perfumes se evaporen más rápido. Lo ideal es usar aromas florales o cítricos en lugar de los que se caracterizan por ser pesados o demasiado penetrantes.

En invierno, la reacción de los perfumes es opuesta a lo que sucede en verano: permanece más y su evaporación se da lentamente. Lo más recomendable son fragancias cálidas e íntimas, caracterizadas por aromas profundos compuestos de almizcle o tonos picantes.

En temporadas como primavera y otoño lo ideal es usar aromas de transición o que ubiquen un punto medio. Fragancia florales o cítricas, en primavera, y canela o especias para otoño, son las más recomendables.

Para lugares y ocasiones como la oficina, celebraciones, citas o actos sociales lo ideal serían aromas florales y frutales pero en intensidades leves. En la noche funcionan mejor las fragancias de estilo oriental por su aire de misterio y seducción. Si la idea es estar más relajado, tranquilo y mostrarse fresco, los aromas a lavanda y vainilla son los más propicios.

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Un perfume para cada persona y para cada ocasión, 10.0 out of 10 based on 1 rating

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