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La palabra yoga, originaria de la India, quiere decir “unir” o “reunir” en lenguaje sánscrito. Consiste en una modalidad de posiciones que conllevan a diferentes ejercicios físicos que buscan estimular la flexibilidad y una armonía entre cuerpo y mente, se origina desde una época remota de la civilización indoeuropea cercana a los quinientos años antes de Cristo.
El yoga comprende muchas ramas que contribuyen al completo desarrollo de facetas como la física, psicofísica, mental y espiritual. También puede ayudar a encontrar el equilibrio, bienestar y la unidad del cuerpo y alma. Esto puede ir desde una simple relajación hasta la búsqueda espiritual o “meditación”.
Nacido del hinduismo, los diferentes tipos de yoga no están ligados a una religión. Tanto el creyente como el ateo pueden practicarlo sin necesidad de imponerse principios en contra de sus convicciones religiosas.
Antes de emprender una terapia de relajación, es necesario saber algunos tips para poder realizar las técnicas que implica la misma y así hacer que sean lo más efectivas posibles. Para ello te describimos lo que debes saber y poner en práctica lo antes posible.
Debemos ser conscientes del trabajo que supone la iniciación en estas técnicas, así como la práctica continuada y la capacidad de modular todas las esferas relacionadas con las situaciones que nos provocan llegar a estados de tensión muscular física y psicológica. En determinados casos, será muy útil la intervención de un terapeuta para que nos guíe en este proceso de conversión dentro de nosotros mismos.
Para una eficiente práctica de la meditación, hay técnicas que van desde contar las propias respiraciones hasta, por ejemplo, cantar un mantra o bailar. Sin embargo, hay dos ejercicios básicos:
a) La meditación como ejercicio.
Debe elegir una postura. Efectúe unas respiraciones algo más profundas y completas de lo habitual y tome consciencia clara de sí mismo/a en los niveles físico y emocional. Constate que se encuentra en un estado de tranquilidad, cordialidad y amor suave. Pase luego al nivel de la mente y dése cuenta de que está mirando la mente, que está aquí presente tranquila, serena, despierta, pero sin estar pendiente de ningún objeto.
Intente esto hasta que note una verdadera paz, cómo su consciencia se va ahondando. Para salir de la práctica hazlo de manera gradual, suavemente y sin brusquedades.