Las manos son las principales herramientas de las actividades que desarrollamos. Permanecen casi siempre expuestas al frío, calor, bacterias, etc.

El problema se agrava por el bajo número de glándulas sudoríparas y sebáceas de la parte posterior de las manos.

Hidratar las manos es la mejor opción al que igual beber mucha agua, zumos o infusiones durante todo el día para garantizar una piel suave. Es importante utilizar jabones especiales que contengan algún agente hidratante. Si las manos continúan ásperas, secas o estropeadas pueden exfoliarse con crema o aceite, mezclando con azúcar o avena y yogurt.

Toda esta sequedad en las manos es debido a los continuos cambios metereológicos que producen una degeneración en la textura de la piel. Las manos son tal vez, después del rostro, una de las zonas que más sufre agresiones por el medio ambiente. Es importante utilizar protector solar, consumir vitaminas A y E que ayudan a la piel a protegerse y revertir los efectos de los radicales libres.

UN BAÑO DE SUAVIDAD

Las manos dan masajes pero también tienen derecho a recibirlo.  Para ello, mezcla en un recipiente con agua templada una cucharada grande de salvado de avena y otro de aceite de oliva o de almendra. Introduce las manos durante 10 minutos, sin olvidar la zona interior de los dedos y secarlas con una toalla de textura suave. Y tus manos se verán esplendorosas.

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