Los mandalas provienen de la India y su traducción es “Círculo o Espacio Sagrado”. Con la esencia espiritual se ha extendido a otras culturas, como el Budismo; a los egipcios, celtas, árabes, mayas, navajos, y muchos más. Pero el significado no logra inducir la intensión de los mandalas, es necesario apropiarnos de ellos, porque representan la diagramación más explícita de nuestro ser.
Los colores, formas y las agrupaciones de estos aspectos son un viaje hacia lo profundo de nuestra conciencia. En el budismo y en el hinduismo se han utilizado los mandalas o mándalas como elementos de consecución de espiritualidad; al creerlos espacios sagrados y centros de concentración, ayudan a transformar el entorno y la mente.
Manteniendo esta idea, es importante ver su utilidad en diferentes espacios, por eso ahora acostumbramos a ponerlos en diferentes espacios. Los mandalas son una buena alternativa para darle un aire artístico a las habitaciones, talleres o lugares de la casa en los que a menudo frecuentamos. No es necesario leer, pintar, bailar, escribir, cantar, practicar yoga o similares para tener mandalas. Los espacios blancos de la casa pueden decorarse con estos círculos —mandala en sánscrito—. Ayudan al encuentro consigo mismo y a la liberación de energías.
Pueden utilizarse de diferentes maneras, en los cuartos de los niños no se discriminan espacios, en las paredes, en el techo, en las ventanas, en donde se logren contrastar, con tonalidades claras, preferiblemente, formando figuras; un gran círculo compuesto de mandalas es una alternativa.
En el lugar de estudio suelen enmarcarse acorde con los muebles que hay allí, de la misma manera que en las habitaciones. En los baños pueden estar en el espejo, ya que es en él donde está el reflejo físico de lo que somos y es una optativa más que simbólica para nuestro bienestar corporal. Y muy importante si se tiene un lugar de expresión como un taller o sótano en el cual se practiquen las actividades que más nos gustan, pues al concentrar la energía de nuestro ser, los mandalas ayudan a cultivar nuestros talentos y lograremos vislumbrarlos en ellos.
Para lograr interpretaciones de los mandalas es importante tener en cuenta el significado de los colores y su fusión con las formas. Dentro de los más recurrentes encontramos:
Círculo: Antes que nada, con los círculos se denota el verdadero yo.
Cruz: Muestra el equilibrio, la vida y la muerte; lo bueno y lo malo.
Estrella: Es quizá de los símbolos más espirituales.
Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.
Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.
Son los mandalas dignos de contemplación. Ya dicho, son útiles para la decoración con un simbolismo espiritual de mucha energía. La propuesta es darle libertad a la imaginación y crearlos para adecuar espacios conformes a nuestra conciencia y nuestros ánimos.
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