La construcción de granjas comunitarias tiene hoy en día un enfoque de desarrollo sostenible y producción de diversos alimentos como plátanos, yuca, ñame, plantas aromáticas, cría de cerdos, carneros, bovinos y aves de corral, peces, camarones y la comercialización de productos agroindustriales y otros productos de las comunidades asociadas.
A esta actividad de granjas comunitarias nace en Israel con el término de Kibutz, aunque existen empresas colectivas en otros países, en ninguno de ellos las comunas voluntarias han desempeñado el importante papel que los kibutz han supuesto en Israel; de hecho, los kibutz fueron esenciales para la creación del Estado de Israel. Son un experimento único y creación en parte de uno de los movimientos comunales más importantes de la historia.
Las comunidades kibutz israelíes, es una combinación de socialismo y sionismo basado en la agricultura, ya no son lo que eran. En las dos últimas décadas la mayoría han dejado atrás la vida comunal y sus principios igualitaristas, privatizando su actividad y abrazando varias prácticas capitalistas.
La comunidad decide en qué sitio es donde se ubica si en la cocina, en el campo o la cocina. Ningún miembro del colectivo recibe un salario como tal; la comunidad proporciona alojamiento, comida, educación, ropa, medicina, transporte e incluso cigarrillos. Estos bienes son propiedad de todos, no de los individuos. Si alguien quería visitar a su familia la asamblea del kibutz se reune para discutir la petición y votar a favor de pagar o no el billete de viaje.
Hoy en día ha cambiado la la idea primogenia del kibutz, los miembros llevan una tarjeta que lo identifica como “coordinador global de ventas” por ejemplo, Aran Packaging, es un a empresa que produce packs para líquidos para la industria alimenticia. Ubicado en el kibutz y propiedad de sus miembros, el negocio tiene un volumen de ventas de 28 millones de euros anuales y sirve a 35 países. El miembro del kibutz recibe un salario (una parte del cual tiene que compartir) que está a la par con el que se paga en otras compañías del sector.
Así la mayoría de kibutz se han ido convirtiendo en empresas cooperativas privadas, dejando atrás varias prácticas colectivistas e igualitarias como la negativa a contratar gente de fuera, el pago del mismo salario a cada trabajador con independencia de su labor, o la separación de los hijos de sus padres porque debían ser cuidados en común.
Un total de 22 kibutz están listados en las bolsas de Tel Aviv, Nueva York y Londres.
La transformación de los kibutz,