Michael Jackson será recordado por muchos de sus fans no solo por su vida llena de escándalos y misterios así como de las excentricidades del artista, con episodios de una vida llenos de contrastes.
Él siempre se describió como un niño grande que no quería crecer, un Peter Pan. Y como cualquier héroe de fantasía debía de tener su propio mundo, por lo que dentro de rancho denominado Neverland (El país de nunca jamás), el cantante invertía cantidades millonarias en el lugar para el disfrute de niños, situación que le causó varios conflictos legales.
Tanta era su obsesión por el joven Pan, que dentro de sus objetos más preciados destacaba uno de los libros de J.M. Barrie en su edición más antigua y algunas figuras de dicho personaje, en las que gastó 6 millones de dólares.
Michael acaparó todo tipo de titulares en los tabloides del mundo, la prensa sensacionalista siempre tenía algo nuevo que publicar sobre él, como la vez que mostró a su hijo Prince Michael II desde un balcón en un hotel parisino, las mascarillas que mostraba en las fotografías, sino también el hecho de que nunca mostraba el rostro de sus pequeños por el mismo temor.
Uno de sus temores más conocidos era la obesidad, razón por la que toda su vida hizo solo una comida al día, aparte se aseguraba que Jackson era hipocondriaco y sufría de una obsesión por la estética, razón por la que desfiguró su rostro con un exceso de cirugías y su vitíligo; enfermedad que destruye la melanina que da color a la piel, lo que causó que su piel se tornara color blanca.
Como quiera que esto sea, el rey seguirá viviendo en millones de corazones de personas que siguieron su carrera, portaron un guante gris o intentaron el “moonwalking” (paso de la luna), con canciones que desafían el tiempo y siguen en el gusto de diversas generaciones.