Archivo de mayo de 2012
La creencia popular asume que los transformistas o drag queen son travestis o personas con identidad transgenerista, lo cual es en la mayoría de los casos un desacierto, pero por lo general son hombres de marcada tendencia homosexual.
La presencia de los drag queen por le general está asociada a presentaciones artísticas en las que hacen doblaje (lypsinc) de cantantes famosas de música pop o dance/disco asociadas al ambiente gay. Este fenómeno es notorio en las grandes capitales del mundo, en especial en los bares y en las discotecas homosexuales o “de ambiente”.
De acuerdo con el periodista colombiano Manuel Velandia, “él o la transformista no considera que su punto de conflicto sean los accesorios o el vestido, sino poseer un cuerpo que no corresponde con la actitud mental del género que posee –que es la de otro sexo- y que para sí es la correcta. Su problema radica en que necesita adecuar su morfología corporal a dicha identidad de género.
Manifestaciones teatrales como el burlesque, el vaudeville y la extravaganza se han valido de la imagen del drag queen como complemento de sus producciones casi que desde mediados del siglo XIX. En el momento de entrar a escena, los drag queen eran los encargados de causar ciertos momentos de hilaridad en los espectadores.
La observación de profesionales en el diseño de ciertas prácticas urbanas que se viene viviendo en las poblaciones industrializadas ha hecho que se intente definir con los implementos usados el estilo de vida y la identidad de personas del mundo contemporáneo.
Expertos en diseño han decidido esculcar más en campos que denominan inexplorados y de nicho pequeños como los –parkoureros- los –bikers- los –skaters- y los – Roller- entre otros para llevar productos de diseño y confección que proporcionen seguridad y un aspecto que siempre vaya en efervescencia.
Así mismo un creador colombiano en ropa urbana promueve creaciones para vestir que sean naturales, amigables con el ambiente y que desde luego promueva un estilo muy saludable, benéfico conservador y respetuoso con la naturaleza, él hace presentación de las ideas alcanzadas con productos naturales en su sitio en la –Web-, así, al diseñador se le ocurre la siguiente idea que presenta en el siguiente sitio:
http://cesaraugustogalan.blogspot.com/
Es por consiguiente claro que el estilo de vida propuesto mediante materiales ecológicos propende por un consumo responsable (como lo expone en el blog) y que vaya en protección con el ambiente, siendo importante destacar que con los materiales, la vida tangible que rodea al hombre de manera implícita se adhiere e involucra y hace que el individuo asuma una postura hacía el entorno y sinérgica mente se moldee con el entorno en el que interactúa.
Muchas veces los cementerios son lugares que inspiran miedo o repulsión, son vistos como un sitio siniestro, macabro. Nadie por gusto estaría más que lo necesario en ésta necrópoli. Sin embargo, para pocos regresar a ellos no es solo para acordarse de la primera función de éstos, sino porque les agrada, son espacios “inspiradores” desde el punto de vista estético, el ambiente gótico les permite tener una serie de sensaciones y placeres pero ellos afirman que no tienen nada de necrófilo, sólo que la muerte es vista de otra manera y como muchos han enfrentado el luto de sus seres queridos.
Pero qué es lo que hace ser esto un estilo de vida? ir y frecuentar y pasar horas junto a las tumbas y dar un paseo como si estuvieran en algún parque? Algunos apuntan que es un gusto estético, un placer o interés por la arquitectura, el apreciar las obras funerarias, sus códigos y su vocabulario, o por el silencio clásico que embarga a estos lugares, es un sitio ideal para refugiarse, afirmarían otros.
Es la representación de un grato lugar para caminar, meditar, admirar: “Es un gusto melancólico para lo que no es ya…los cementerios hace parte de nuestra memoria, la suma de las memorias que nos precedieron, es decir, memorias muertas que se agrandan para resurgir”. Podría también ser un gusto romántico por el pasado, un placer lúdico.
Una plañidera es una mujer a quien se le paga por ir a llorar a un funeral de alguna persona y su existencia se remonta a la más remota antiguedad. Para expresar de un modo enérgico la desolación que debía causar al pueblo judío la devastación de Judea, el profesta Jeremías dice que el Dios de Israel mandó a su pueblo a hacer venir lloronas que él designa bajo el nombre de lamentatrices.
Este uso del pueblo hebreo pasó a otras naciones y se conservó entre los griegos y romanos. Estos últimos daban el nombre de praefica a la principal de cada comitiva de lloronas que presidía las lamentaciones y daba a sus compañeras el tono de tristeza que convenía según la clase del difunto.
The Beijign News presentó la historia de algunas plañideras profesionales, actores y actrices que cobran por rendir homenaje y hacer oír sus lamentos ante el difunto mediante canciones angustiosas.
